La Mañana N°0496, pág 02, 1911-01-21
Asesinato misterioso de un turco
Salomón Esbir Musa. En un potrero del fundo Conchalí se encuentra su cadáver. Presenta una herida á bala en la sien izquierda y muchas contusiones en todo el cuerpo. Lo que ha habido en la consumación del homicidio. El móvil no ha sido el robo. Créese que sea la venganza. El asesinato de Salomón parece ser la consecuencia del de su hermano José. Un delito que provoca á otro. Cómo debe haberse efectuado el crimen.
Leer más: Un Nuevo y Horrible Crimen
Informaciones importantes al respecto
Desde hace algún tiempo á esta parte, tal vez desde el crimen cometido en el Cerro Santa Lucía, la crónica policial no registraba un hecho de importancia que tuviera por resultado la muerte de un hombre.
Este estado de cosas nos parecía raro, por cuanto no ha habido semana ó mes que no haya habido ocasión de anotar en sus columnas los detalles de algún suceso delictuoso que ocupara la atención de la justicia.
Hoy ya lo tenemos con la perpetración de un crimen que bien puede calificarse de horroroso, si se consideran las circunstancias de que aparece rodeado.
De él informaremos á los lectores, según las noticias que en nuestras investigaciones hemos logrado reunir.
Antecedentes importantes
Hace cuatro años, más ó menos, llegaron á Santiago cuatro de esos laboriosos ciudadanos de Turquía que venían á establecerse en esta capital, con el objeto de entregarse de lleno al trabajo, sin más deseos que reunir algún capital, como pago á sus esfuerzos.
Se llaman Julián, José, Salomón y Miguel Esbir, y como se ve son hermanos los cuatro.
Estos ciudadanos turcos, desde que se radicaron en Santiago, empezaron sus tareas del trabajo, negociando en las calles como faltas, es decir, vendiendo á domicilio mercaderías de tienda.
Un tiempo después Julián pudo hacerse de algún dinero que, reunido con el que José y Salomón habían traído, les dio para instalar un negocio en la calle de San Diego núm. 683, el que todavía se encuentra en el mismo local.
Sus hermanos continuaron en el negocio iniciado al llegar.
José y Salomón eligieron como punto propicio para sus ventas las inmediaciones de Santiago, ó sea las comunas del Conchalí.
Todas las semanas iban hácia ellas cargados con canastos y cajones de mercaderías, logrando hacer buenas ventas.
Las mercaderías se las proporcionaba su hermano Julián, del negocio que tenía en la calle de San Diego.
Un crimen
Un día de esos, precisamente el 22 de Octubre de 1909, cuando los hermanos José y Salomón transitaban por un camino, fueron asaltados por varios individuos, quienes con el sólo deseo de robarles las especies de escaso valor y el poco dinero que llevaban, les salieron al encuentro, armados de palos.
Los bandidos lograron concluir con la vida de José, ultimándolo á garrotazos que le prodigaron sin compasión alguna.
Salomón también sufrió mucho á consecuencia de los golpes que también él recibió y que le produjeron algunas heridas y contusiones.
Los criminales una vez que consumaron su delito emprendieron la fuga sin que de lo que ocurría tuvieran conocimiento alguno.
La Sección de Seguridad, tan pronto como tuvo conocimiento de este crimen, recogió el cadáver de José y llevó á Salomón al hospital.
Al cabo de algún tiempo, los reos salieron en libertad.
El sumario seguía su curso sin que hasta el presente hubiera novedad alguna que lo viniera á poner de actualidad.
El nuevo crimen horroroso, que ahora se ha perpetrado, viene á tener mucha relación con el anterior y parece que es una consecuencia de las tramitaciones de aquel.
Salomón Esbir M., el turco que resultó herido en ese hecho por defender á su hermano ha corrido su misma suerte, encontrando su fin cuando tal vez menos se lo pensaba, en una forma tanto ó más horrorosa.
En los mismos campos en donde fué asesinado José Esbir, ha sido muerto Salomón.
Después del primer asesinato
Salomón Esbir, cuando sanó de las heridas que recibió en el asalto prosiguió en sus negocios de comerciante al menudeo, en las mismas comunas del Salto y Conchalí y en la misma forma que lo hacía antes.
Todos los Jueves salía á las 5 de la mañana, de su casa, situada en el Pasaje Lira número 33 hácia el Salto.
Llevando su cajón almacén bien provisto marchaba feliz con la esperanza de obtener buenas ventas.
Se aproximaba á esos puntos cerca de las 12 del día y regresaba poco después de las 3, para estar de vuelta en su casa antes que anocheciera.
Pero ocurrió que anteanoche no llegó lo que hizo temer á sus hermanos Julián y Miguel que algo podía haberle ocurrido.
Estas sospechas obligaron al último de los nombrados á ir, en compañía de dos paisanos suyos á Conchalí, á fin de buscar á Salomón.

II.- Su hermano, Salomón Esbir M., asesinado anteayer y cuyo cadáver fue hallado en la mañana de ayer.
Se encuentra el cadáver
Miguel y sus amigos llegaron á Conchalí y tomaron el camino que sabían había debido cruzar Salomón, por cuanto Miguel lo había acompañado en diversas ocasiones.
Se internaron en un potrero del fundo de ese mismo nombre, que queda distante de la vía pública, y por allí siguieron.
Algunas cuadras habían andado ya cuando notaron la presencia del cajón con mercaderías pertenecientes á Salomón, y al lado de éste, un gran charco de sangre.
Desde ese momento, la sospecha de un crimen horrible no abandonó á los desgraciados turcos.
A una distancia de más ó menos 200 metros aparecía bocaabajo el cadáver del Salomón.
El espectáculo horrorizaba. Miguel, su hermano, no pudo contener su emoción ante el triste cuadro que apareció á su vista, y con un llanto en el cual pedía justicia, cayó al suelo con un síncope en el mismo sitio en donde se encontraba el cadáver de Salomón.
Momentos después, Miguel se recobraba, y en unión de sus compañeros comunicaron á la 9a. comisaría lo ocurrido.
El sumario se instruyó en el acto por el señor Udarico Auris, quien se hizo cargo del espectáculo horroroso que se le presentaba.
Salomón aparecía bocaabajo con su ropa en un sitio en que se encontraba un gran charco de sangre, y á un lado de él se encontraba un revólver descargado con todas sus cápsulas servidas, arma que pertenecía á la víctima.
Cómo se ha cometido el crimen
Los antecedentes que poseemos y las informaciones que hemos logrado reunir, nos permiten dar una idea de cómo se ha realizado el crimen.
Una exacta reconstrucción de la escena es imposible hacer, como bien se comprenderá, pues faltaría para ello lo que hiciera el autor del delito; pero el estado en que se encontró el cadáver y la forma, única que ha sido de frente, es la que habría retrocedido para sacar su revólver, lo que le habría dado tiempo para disparar.
Prueba de que el que disparó es el mismo revólver, es la que ninguna de sus cápsulas aparecen sin servirse.
El ó los criminales han echado al suelo al pobre turco á fuerza de golpes.
Una vez la víctima en tierra, han proseguido los asesinos maltratándola con las manos, con los pié y quien sabe si con arma.
El deseo de sangre de los feroces los ha inducido á darle un balazo en la sien izquierda, para dejarlo muerto inmediatamente después, y el desgraciado turco, herido y todo, aún con aliento de vida, ha tratado de huir de las manos de los sanguinarios; pero en corto trayecto, pues el balazo en su cabeza lo ha obligado á caer bocaabajo en el punto en donde se le encontró, distante, como decimos, del sitio en que se consumó la agresión unos doscientos metros.
¿A qué hora fue perpetrado el crimen?
Este es un punto importante que más ó menos hemos podido averiguar.
Salomón pasó con sus mercaderías por frente á las casas á las 3 y media de la tarde.
Es seguro, pués, que los criminales lo perpetraron cuando Salomón pasaba por el potrero de regreso á Santiago, siendo cerca de las 4.
Desde esa hora el cadáver ha estado abandonado hasta las 10 de la mañana de ayer, hora en que fué hallado.
El móvil
En los delitos que se cometen en el campo, de la categoría del que comentamos, ocurre generalmente que el móvil que los induce es el robo.
Son muchos los individuos que andan por los sembrados, potreros y demás sitios rurales; en fin se trata de algún campesino transeunte quien cree poder apoderarse de las pocas especies y escaso dinero que pueda llevar.
Causas pequeñas son siempre las que inducen á los delincuentes de campo á la consumación de sus crímenes.
En el de Salomón no es el robo el móvil, pues en él se encontraron, según nuestro informador, los dos anillos que llevaba en los dedos de una mano, cierta suma de dinero, el reloj, cadena y medalla y hasta el revólver.
El móvil es, según nuestro informador, la venganza.
Las declaraciones prestadas por Salomón en el sumario instruido á raíz del asesinato de su hermano José, fueron decisivas para atestiguar la culpabilidad de los reos, varios de los cuales salieron posteriormente en libertad.
Viven estos en las inmediaciones de Conchalí; así es que sabiendo la hora y día fijo en que iba por allí este comerciante turco, pueden haber tenido la idea de vengarse, por medio de un nuevo crimen, de esta persona cuyas declaraciones les habían irrogado perjuicios.
Autopsia del cadáver
Ayer á las 2 de la tarde fué retirado el cadáver de Salomón Esbir del recinto del teatro del crimen y traído ayer á la Morgue, en donde tuvimos ocasión de contemplar el horroroso estado que presentaba.
Hoy el doctor de turno le practicará un prolijo examen médico legal, á fin de certificar ciertos detalles que la justicia necesita saber.
La Sección de Seguridad puso ayer mismo en movimiento á varios de sus ajentes, á fin de descubrir el misterio en que se encuentra envuelto este horrible crimen.